Amo el sonido del viaje por muy corto y breve que sea, me hace sentir lejos del mar y de casa, es por eso que me gusta mucho el camino de regreso aunque eso me lleve a la rutina, a una vida con el reloj acelerado y a las labores apoderandose de mi tiempo.
Es aquí en estos pequeños recorridos donde mi pluma se explaya y mi Alma poeta sale a volar como si la viera salir de mi cuerpo para recordarme que jamás debo dejar de escribir "¡porque la necesito tanto como ella me necesita a mi!."
Últimamente, la agenda llena de compromisos culturales, sociales, laborales y estudios, han hecho de mi pluma un paisaje sin colores, sin rostro, que espera apacible que la despierte. Recuerdo cuando ella era entrometida, interrumpía cualquier evento para hacerse escuchar y debía abandonar todo ante la suplica de vaciar a la tinta.
A veces no sabía que iba a escribir, otras veces el título de la nueva creación daba vueltas en mi cabeza como el coro de una canción o simplemente brotaba de la nada como iluminación divina.
Amo el lenguaje de la carretera, las confesiones que saca de mi, la marea incontenible de palabras revoloteando como mariposas encerradas en mi mente viajando sin límite de velocidad , a ratos frenándose para releer una y otra vez la obra final.
Siempre viajo con la esperanza de llegar a destino, en el transcurso de las horas los nombres de las personas que quiero abrazar se cruzan como fotografías jugando con las nubes, el paisaje se hace cómplice, el camino se vuelve amable y la distancia se acorta.
Este viaje particularmente me ha acompañado por distintas estaciones. Han pasado acontecimientos importantes, obviamente la suma de los años la va poniendo a una un poco más frágil, más sensible y aun así esa exposición del sentir abiertamente, no asusta.
Viajar me hace feliz, hace que mis ojos brillen, porque me encuentro con las letras, porque el susurro me habla, es volver a la soledad pero esta vez acompañada, amiga y cómplice, mujer y amada.
Vivian Ceori ©®
Chile, Los Vilos, Salamanca, Guanaqueros, La Serena, El Molle, Llay Llay. Mayo a diciembre 2025.


